lucca
Lucca, la única ciudad europea que sigue estando rodeada por murallas renacentistas, es una pequeña ciudad que ha quedado prácticamente intacta desde la antigüedad hasta nuestros días.
Bautizada como la ciudad de las cien iglesias, durante su visita no podrán perderse estas tres: la Catedral, que conserva la famosa y delicada obra de mármol "Ilaria del Carretto", esculpida por Jacopo della Quercia, la iglesia de San Michele, situada en el antiguo foro romano y San Frediano, en cuya fachada destaca un precioso mosaico bizantino.
Caminando por las antiguas calles, se cruzarán con numerosos edificios y viviendas históricas, descubriendo por casualidad un arco decorado o un ajimez que aparecerán así, de repente, en una sucesión de estilos que varían del romano al gótico, del románico al barroco hasta el neoclásico.
Alzando un poco la vista, seguro que no se les escapan las torres que dominan los tejados de la ciudad: la característica Torre de las Horas y la exuberante Torre Guinigi, coronada de robles. Por otra parte, no muy lejos encontrarán la Plaza del Anfiteatro, de forma elíptica inconfundible, construida en la original estructura romana.
Sin embargo, la esencia de la ciudad no es su arquitectura, sino su gente. Se encontrarán en un lugar vivo, habitado por personas atareadas, pero que saben disfrutar de la paz y la serenidad, dando un paseo «por el círculo arbolado», tal y como definió D'Annunzio las preciosas murallas de la ciudad.
A unos kilómetros del mar y junto a los Alpes Apuanos, con un horizonte que se abre hacia distintos destinos posibles, Lucca es una ciudad para ver, sonreír y dejar fluir los pensamientos.